El diseño como promesa de valor

By: Daniel Moreno
Febrero 3, 2020

Somos privilegiados por estar viviendo este momento, como personas, empresas, sociedades. Atravesamos un proceso de cambio inquietante y que demanda alta proactividad y adaptabilidad.

El lenguaje está dominado por conceptos como transformación digital, metodologías ágiles, revolución industrial, creatividad, innovación, cultura, diseño. Pero, ¿comprendemos en realidad todo lo que esto significa?.

Nuestra experiencia y contacto con las empresas, nos ha permitido admirar grandes procesos de transformación y cambio. Aun así, siguen siendo muchos los entornos en los que aunque mucho se habla, poco se materializa y los cambios no son los esperados.

¿Por qué pasa esto? Podríamos listar muchas causas a este tema como el exceso de información y el no saber qué hacer con ella, personas con perfiles no afines a los propósitos, factores motivacionales, alta demanda de operatividad, falta de empoderamiento, culturas, líderes sin verdadera convicción, etc.

La primera invitación que hacemos es a entender que detrás de todo el cambio que vivimos y el futuro enigmático, el gran objetivo que tenemos es el de mantener un proceso de entrega constante de VALOR para las personas y los diferentes públicos con los que nos relacionamos.

Para lograr esto, lo más esencial es entender que somos privilegiados porque somos parte de un entorno en el que se nos están facilitando un sinfín de oportunidades orientadas a incrementar nuestra propuesta de valor. Tenemos a nuestra disposición sistemas de información ágiles y completos, metodologías y teorías verificadas, sistemas colaborativos, agremiaciones, modelos de trabajo eficiente, plataformas, tecnologías y sobre todo, personas que quieren cambiar el mundo, curiosas e inconformes.

El DISEÑO es un gran facilitador para la construcción de valor y se ha convertido en un protagonista estratégico dentro de las organizaciones. No solo permite transformar productos y servicios, sino sociedades e incluso las personas mismas. Aunque muchos dirían que tiene un alcance subjetivo, el diseño nos permite crear sistemas de medición y modelos de rentables para los negocios: velocidad para crear productos y salir al mercado, niveles de percepción de marca, apertura de nuevos mercados, reducción de costos, inclusión de nuevos aprendizajes, personas impactadas con los procesos, expectativa de ventas, ampliación de segmentos (microsegmentos); son solo algunos de los indicadores que se pueden considerar.

El diseño es completamente humano, lo cual hace que se pueda entender de manera sencilla y esté al alcance de todos. Las siguientes son solo tres actitudes que nos pueden ayudar a incorporar el diseño de manera eficiente y rentable.

SENTIDO COMÚN: como ya mencionamos, el diseño es 100% humano, se construye valor entendiendo a las personas y la forma de hacerlo es desde el acercamiento, la empatía y la capacidad de ir a lo más profundo de sus motivaciones y necesidades. Esto no es exclusivo de clientes y consumidores, sino también de quienes conforman nuestro entorno inmediato y nuestros equipos.

ESCUCHA – EMPATÍA – SENTIDO HUMANO

CONVICCIÓN: para evidenciar el cambio y el valor del diseño, debemos estar completamente convencidos de su implementación. El escepticismo genera inseguridades y miedos. Todos los equipos y las personas dentro de una organización deben ser sensibles al diseño, a ser conscientes de la importancia que representa y a los resultados que puede traer. Si los líderes son los llamados a movilizar a las personas y a motivar el sentido colectivo, renunciar al ego, fomentar los esquemas horizontales y no piramidales, creer en el impacto a largo plazo.

COHERENCIA – COOPERACIÓN – APRENDIZAJE

AVENTURA: el diseño nos obliga a abrazar la incertidumbre, a esperar lo inesperado y aprender en el camino. Por el ritmo y el contexto en el que estamos, debemos tomar riesgos y aceptar el fracaso como aprendizaje y como un nuevo punto de partida. El Diseño nos convierte en Piratas que desafían las reglas, que se aventuran a nuevos destinos, a explorar y descubrir, a traer tesoros.

CURIOSIDAD – RIESGO – ADAPTABILIDAD

El diseño es una puerta a construir una versión propia de VALOR, lo que representa para nosotros como personas, como compañía y como marcas. Es también un medio para rentabilizar los procesos, crear propuestas coherentes, conectar con nuestras audiencias y consolidar entornos de trabajo dinámicos, progresistas y retadores.

¡El diseño es un gran negocio!

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