Diseño que provoca pensamiento

Este mes, detectamos una tendencia creciente: el diseño como herramienta para cuestionar, reflexionar y abrir conversaciones sobre el futuro. No solo se trata de funcionalidad o estética, sino de provocar pensamiento crítico desde el empaque, los espacios y las narrativas visuales de una marca.

¿Por qué nos importa?

El diseño que genera preguntas ayuda a las marcas a posicionarse como agentes de cambio. No busca dar respuestas, sino abrir espacios para imaginar nuevos mundos posibles. Esto lo vemos en marcas que lanzan productos con un storytelling provocador, que invitan al consumidor a detenerse, observar, a participar e involucrarse para con la marca.

Caso de estudio: Aēsop x Rick Owens

Esta colaboración llevó el diseño de productos cosméticos a un nivel interesante: etiquetas con frases filosóficas, empaques monocromáticos extremos y una estética cruda que desafía la categoría. El resultado fue una experiencia reflexiva que superó la función del producto y que, de hecho, se esparció e hizo tendencia en la categoría.

Un caso propio: Diseño conceptual para Haka

En ImasD, desarrollamos para Haka la creación de una narrativa que pudiera retratar una marca donde se une la sabiduría ancestral con el conocimiento científico para extraer las propiedades curativas de la naturaleza y desarrollar productos que brinden salud y bienestar. Cada frasco, etiqueta y mensaje fue diseñado con un lenguaje simbólico, casi ritual, que convierte el acto de consumir cualquiera de sus productos en un espacio de autocuidado.

¿Qué tal si el diseño también puede ser una conversación que nunca termina y se proyecta de formas distintas dependiendo del tipo de negocio, el área de desempeño del negocio y las tendencias cambiantes del mundo? 🤔

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